viernes, 12 de enero de 2018

Gracias, 2017!

Hace 12 días que me despedí del año 2017, este año tan precioso que ha permitido liberarme de compromisos profesionales y me ha dado la libertad de extender las alas para sentir mi presencia; para acabar el libro, para dejarme sentir en el día a día, sin ninguna obligación externa; que me ha permitido disfrutar de mi libertad. Un 2017 que me habla de Ernest (el número 17, el dia en que nació; un número que ha acompañado mi vida desde el principio). 

Hay una parte de mí que tiende a la añoranza de este adiós, y hay una parte de mí que siente la necesidad y la fuerza de soltar, cada vez más, la mirada pequeña, temerosa, sufriente que hemos heredado de esta sociedad, para adoptar ya la otra mirada: la de la alegría, la del cambio, la de la abertura... La mirada espiritual que no conoce la separación ni el final. La mirada que nos ha ido enseñando Ernest durante estos cinco años y que nos eleva de estas vibraciones bajas para vivir en las vibraciones creadoras de la alegría, la conexión, la magia, el amor y la confianza.



No hay final. No se acaba un año y empieza otro. La vida es contínua, no tiene tiempo. Los límites temporales los creamos nosotros. Todo es posibilidad, todo es potencialidad. Somos creadores de nuestra vida, de cómo queremos vivir nuestra vida, y esto nos hace muy grandes. Pasat del xip del victimismo al xip de la creación es muy potente, te cambia el enfoque y te amplía la mirada para poder ver y vivir la vida desde otra perspectiva liberadora y nueva.

Hace doce días que despedimos el 2017, y el 2018 se extiende ante nosotros con 353 días más de páginas en blanco para que podamos escribir en ellas nuestra vida, forjada con nuestra decisiones. Bienvenido!

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