miércoles, 18 de julio de 2018

¡Juega, mamá, crea!

Me he levantado temprano y estoy aquí, en la habitación de Ernest. No quiero perder la costumbre de escribir cada día lo que he vivido. Cada día es nuevo. Cada día lleva pequeños tesoros escondidos para mi. Vivirlos, los vivo. A veces son tesoros tan pequeños que tal como llegan se van. Si no los escribo, siento que los pierdo. Son rayos de luz, vuelos de pájaro invisible que cruzan delante de mi o que aparecen debajo una piedra. Si no dejo constancia de ellos vuelven a desaparecer; sé que he percibido alguna cosa, pero si no lo escribo y lo plasmo en el papel, se me confunde. A veces seguro que debe ser así, pero sé que si puedo recogerlos y los escribo me ayudan a darme cuenta de que cada día es mágico.

Quiero vivir en esta magia, en esta sabiduria interna que se va despertando, que nuestro Ernest precioso nos ha despertado. Esta sabiduría que ya latía en mi cuando era una niña, que a veces coincidia en encontrar y que Ernest me la hizo vivir a manos llenas, primero haciéndome de espejo con su personalidad increíble que conseguía sacar de mi lo mejor que podía tener en mi interior, y después con su marcha repentina, pero pactada desde siempre. Pactos de alma. La mía lo sabía, la suya también. Nuestros personajes terrenales, no. Por esto sólo vivímos felicidad y anor. La felicidad y el amor que después nos haría continuar.

Ernest, nuestra conferencia "Mamá, no me he ido. Estoy aquí", colgada en Youtube ya llega a las 37000 visualizaciones. Tu nombre, tu ser, el aprendizaje inmenso que nos das sobre el amor que va mas allá de toda apariencia de separación y dolor, se esparce por todo el mundo. Es increíble lo que está pasando y ya estaba anunciado en aquel sueño que tuvimos y que estamos haciendo realidad los tres, tú, papá y yo, porque siempre seremos tres.

Sé que todo va llegando porque estoy despierta a que llegue, estoy abierta a lo que va viniendo, a cabalgar en este caballo blanco, mágico, que nos dejaste en la puerta de tu habitación; en aquel caballo blanco que tu tío Abel te regaló para la festividad de Pascua; en aquel unicornio blanco que nos dejaste dibujado para siempre, que nos espera paciente y curioso para llevarnos a descubrir el mundo y el potencial maravillos que existe dentro de cada uno para crear nuestra vida, la que queremos, la que nos espera desde siempre. 

Ernest, niño mío, quiero  ser capaz de  aquietar la mente para vivir el silencio del cual salen todas las respuestas. Quiero vaciarme de cualquier respuesta mental condicionada; quiero vaciarme de conocimientos preconcebidos para que me llegue toda la sabiduría, que es muy antígua, que llevamos insconscientemente dentro de nosotros y que sólo puede salir en silencio mental. Todo cambia y todo está en nuestro interior. Y dentro de nosotros estás tú, Ernest, y nuestro ser eterno. Y no digo nada más, porque sería de nuevo la mente la que hablaría. Y debe ser la experiencia viva la que vaya trayendo las respuestas..



"Mamá bonita, mi mamá bonita y simpática con la que he jugado tanto, con la que he  cantado y leído tanto, con la que he sido tan feliz. Todo continúa y tú estás navegando, cada vez más libre, por el mar invisible del Universo del que todos formamos parte desde siempre. Mueve tus alas de amor, porque ellas te llevan a volar cada vez en los espacios más profundos de tu alma blanca y luminosa.

Mamá, todo es divertido. Estamos jugando, mamá. La misma expansión es el juego más alegre y pleno que puedas imaginar nunca. Es un juego en el que jugamos todos al mismo tiempo. Es inmenso y es pequeñísimo en el mismo instante. Nos hace Uno y también se vive desde uno. Mamá, no olvides jugar con alegría. No hay juego sin alegría. Si no hay alegría se convierte en una presión, en un compromiso, deja de ser juego. Juega, y ríe mientras juegas. Y sé feliz, estés donde estés. Vueles donde vueles, sé feliz. Despréndete de todo lo que te limita, porque es infinito el aprendizaje del ser libre que juega y descubre,

Mamá, estamos jugando, continuamos jugando. Si hemos vivido con felicidad y alegría aquí, es inimaginable para ti cómo jugaremos y la Felicidad y Alegría que sentiremos jugando en lo estados ilimitados de Amor y Libertad que nos esperan cuando dejamos el personaje que hemos venido a encarnar. Es todo muy sencillo, mamu: reconócete y enseguida estarás allá.

Todo lo que vivimos lo estamos creando.. Dentro de nuestro campo inmenso de posibilidades ya existía. Lo proyectamos y lo estamos creando. Estamos unidos desde siempre y estamos creando. Es nuevo. Es ahora. Es. Y lo estamos creando desde el Amor, desde la Creatividad, desde la Alegría. Es mágico, mamá. Todo lo habíamos ido proyectando también desde nuestros juegos, desde nuestros sueños, desde nuestra imaginación, desde nuestra felicidad, desde nuestro amor de padres e hijo.

Mamá, así, como estás haciendo.

                                                    Ernest

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