viernes, 23 de noviembre de 2018

Estos compañeros de vida

TROT, me enseñas a pasar de un camino al otro con alegría, con entusiasmo, aún que no sea el camino que querías, el que tu instinto y curiosida te llamaban a recorrer. Media vuelta y retornas con la potencia y la euforia a explorar de nuevo aquel mismo camino que acabamos de hacer como si fuera la primera vez, como si fuera desconocido, con toda la curiosidad y la fuerza de descobrir nuevos olores, nuevos rastros, nuevos acontecimientos, nuevas aventuras... 


Y todo por la pura felicidad de correr como el viento, de sentir la propia potencia, la felicidad de la libertad sin correa, el aire que mueves, el espacio que atraviesas, con la tranquilidad de mi compañía silenciosa y presente, con la calidez de tu agradecimiento y el mió que se mezclan y generan este amor sin palabras hecho de instante, de este ahora y aquí que me muestras constantemente, Que gran Maestro eres, Trot!


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