Ernest, esta
madrugada me he despertado y sentía que me
decías que ninguno del tus recuerdos ni nada de lo que hemos vivido aquí
contigo, tiene que servirnos para
hacernos sufrir o temer. No me he levantado para escribirlo. Qué me querías
decir, hijo, qué me quieres decir?
"Mamá,
no tengas ningún reparo de pensar en mi, de pensarme, de sentirme, de preguntarme.
Somos tú y yo, continuamos siendo tú y yo. ¿Crees que podría estar lejos de ti? No, mamá, yo soy. Yo
no voy ni vengo. Yo soy. No necesito "viajar" a ninguna parte, porqué
ya estoy. No hay espacio, ni distancia, ni tiempo. La vida no es la línea
continua que se ve en la Tierra, este tiempo lineal. La Vida Es. La Energía Es.
La Luz Es. No lo midas, ni dejes que te lo midan con las directrices de la Tierra,
porque la Tierra es un mínimo granito dentro del vasto Universo. De lo que no
se conoce, en la Tierra se intenta conocer y tota medida y toda mirada no
llega, ni se acerca aún, a una mínima
idea de lo qué es el Universo y la energía de Amor que lo guía.
Mamá,
como siempre te he dicho, como tú me dijiste: No hay nada que nos pueda
separar. Tienes que crecer en el amor i el amor no separa, no aleja, no
deja. El amor crece con el amor, se genera y regenera por el amor. No hay nada
que lo detenga. Todo miedo, toda separación es producto de la mente pequeña, de
la mente terrenal. Los miedos, los límites son mentales, no existen. Sólo
existe el amor y ésta es la única verdad. No dejes que ninguno de estos límites te absorba. Tú ya los has
trascendido, mamá, ya has ido más allá, por lo tanto sólo tienes que continuar
creyendo en ti, en tu sentir, en tu saber interno, éste que no se conduce por los
parámetros de la mente, sino del espíritu. Esta verdad que vivimos cada día de
nuestra vida, en cada mirada, en cada sonrisa, en cada sueño, en cada palabra,
en cada abrazo, en cada beso, en cada suspiro de amor que nos inundaba, en cada
juego, en cada risa, en cada lágrima, en cada creación, en cada canción, en
cada poesía, en cada segundo, en cada momento que pasamos juntos y que nos hizo tan grandes.
Mamá,
la separación tampoco es real, no te la creas. Yo estoy tan cerca y tan lejos
como quieras tenerme. Tu vida, tu realidad la creas tú, cada uno se la crea. Hacía
donde te enfoques, hacía donde te dirijas, así será el camino que crearás. Somos
Uno, somos una sola energía que se desplaza y crece en unidad. Mamá, no tengas
miedo de nada, no te preocupes per nada, déjate vivir, déjate sentir, aprovecha
cada momento de tu vida para hacer lo que estés haciendo, disfruta, no te cuestiones,
no te apreses, no dejes que nada perturbe tu paz, ésta que tienes conmigo, que
tenéis conmigo. No hay nada fuera de vosotros, todo lo que te llega, llega para
hacerte de espejo, no para perturbarte. Lo tienes todo dentro.
Mamá,
sé feliz y escucha, mira, siente, disfruta de todo lo que te habla de mi porque
ésta es nuestra razón de ser, de haber
venido; es el combustible que nos hace avanzar y crear este Amor inmenso que
estamos viviendo. Mamá, la alegría es la reina de la vida. Piensa con alegría,
vive con alegría, siente con alegría, como siempre habíamos vivido y
continuamos viviendo.
Mamu, yo
nunca haría nada que te hiciera daño, y tú tampoco. Po lo tanto, deja que los
mosquitos vuelen, que te molesten si hace falta, pero déjalos que pasen, no les
prestes más atención que la que necesites para reconocerlos.
Un
beso, mamu bonita,
estoy siempre contigo, conectados, juntos, y así será. Sin miedo, solamente
existe el Amor.
Ernest

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