domingo, 27 de enero de 2019

MAMA, YO SOY


Ernest, esta madrugada  me he despertado y sentía que me decías que ninguno del tus recuerdos ni nada de lo que hemos vivido aquí contigo, tiene que servirnos  para hacernos sufrir o temer. No me he levantado para escribirlo. Qué me querías decir, hijo, qué me quieres decir?

"Mamá, no tengas ningún reparo de pensar en mi, de pensarme, de sentirme, de preguntarme. Somos tú y yo, continuamos siendo tú y yo. ¿Crees que  podría estar lejos de ti? No, mamá, yo soy. Yo no voy ni vengo. Yo soy. No necesito "viajar" a ninguna parte, porqué ya estoy. No hay espacio, ni distancia, ni tiempo. La vida no es la línea continua que se ve en la Tierra, este tiempo lineal. La Vida Es. La Energía Es. La Luz Es. No lo midas, ni dejes que te lo midan con las directrices de la Tierra, porque la Tierra es un mínimo granito dentro del vasto Universo. De lo que no se conoce, en la Tierra se intenta conocer y tota medida y toda mirada no llega, ni se acerca aún, a  una mínima idea de lo qué es el Universo y la energía de Amor que lo guía.

Mamá, como siempre te he dicho, como tú me dijiste: No hay nada que nos  pueda separar. Tienes que crecer en el amor i el amor no separa, no  aleja, no deja. El amor crece con el amor, se genera y regenera por el amor. No hay nada que lo detenga. Todo miedo, toda separación es producto de la mente pequeña, de la mente terrenal. Los miedos, los límites son mentales, no existen. Sólo existe el amor y ésta es la única verdad. No dejes que ninguno  de estos límites te absorba. Tú ya los has trascendido, mamá, ya has ido más allá, por lo tanto sólo tienes que continuar creyendo en ti, en tu sentir, en tu  saber interno, éste que no se conduce por los parámetros de la mente, sino del espíritu. Esta verdad que vivimos cada día de nuestra vida, en cada mirada, en cada sonrisa, en cada sueño, en cada palabra, en cada abrazo, en cada beso, en cada suspiro de amor que nos inundaba, en cada juego, en cada risa, en cada lágrima, en cada creación, en cada canción, en cada poesía, en cada segundo, en cada momento que  pasamos juntos y que nos hizo tan grandes.



Mamá, la separación tampoco es real, no te la creas. Yo estoy tan cerca y tan lejos como quieras tenerme. Tu vida, tu realidad la creas tú, cada uno se la crea. Hacía donde te enfoques, hacía donde te dirijas, así será el camino que crearás. Somos Uno, somos una sola energía que se desplaza y crece en unidad. Mamá, no tengas miedo de nada, no te preocupes per nada, déjate vivir, déjate sentir, aprovecha cada momento de tu vida para hacer lo que estés haciendo, disfruta, no te cuestiones, no te apreses, no dejes que nada perturbe tu paz, ésta que tienes conmigo, que tenéis conmigo. No hay nada fuera de vosotros, todo lo que te llega, llega para hacerte de espejo, no para perturbarte. Lo tienes todo dentro.

Mamá, sé feliz y escucha, mira, siente, disfruta de todo lo que te habla de mi porque ésta es  nuestra razón de ser, de haber venido; es el combustible que nos hace avanzar y crear este Amor inmenso que estamos viviendo. Mamá, la alegría es la reina de la vida. Piensa con alegría, vive con alegría, siente con alegría, como siempre habíamos vivido y continuamos viviendo.

Mamu,  yo nunca haría nada que te hiciera daño, y tú tampoco. Po lo tanto, deja que los mosquitos vuelen, que te molesten si hace falta, pero déjalos que pasen, no les prestes más atención que la que necesites para reconocerlos.

Un beso, mamu bonita, estoy siempre contigo, conectados, juntos, y así será. Sin miedo, solamente existe el Amor.
                                     
                                              Ernest


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