"Mamá, sí,
estoy en este silencio que existe detrás de los murmullos cotidianos, en este silencio que puedes
sentir y que te traslada a otro estado del ser; existo en estos pájaros que te
cantan y en estas aves que te acunan; soy
este viento que te acaricia y hace que se desprendan pequeños pétalos de los árboles
floridos del jardín. Lo soy todo y no soy nada, me sientes en todas partes y no me
puedes abarcar con tus manos. Y aún así, soy. Tú lo sabes, lo has sabido siempre,
ya desde pequeña, cuando intuías aquel ser interno en ti que lo escuchaba todo,
que te sentía toda... No tengas prisa, mamá, por concretar nada.
Deja que la creación se vaya materializando poco a poco. No te preocupes por nada que no
sea vivir, sentir, dejar ir pesos. Te quedan pocos, mamá, y cuando cargas de nuevo con alguno, enseguida te das
cuenta.
Mamá, tú y yo somos alegría, somos
poesía, somos canción y vida, somos felicidad. Lo fuimos y lo continuamos siendo.
Nos reconocimos porque ya veníamos de mucho más allá. Deja que todo se manifieste
como es. Céntrate en ti, en tu sentir,
en tu saber, en esta verdad que nos mueve y nos transforma cada día. Haz lo que
te hace sentir bien, aquello que te aporta paz y deja a tu imaginación, que es
creación, volar y liberarse de este tiempo y espacio que a veces sientes que te
oprime. Tu alma vuela conmigo, tu ser
interno y el mío son Uno.
Plántate, como hacen los árboles, en esta Tierra madre
que te acoge... Sumérgete en ella, bebe de sus aguas internas, haz crecer tus raíces
por amor a ella y disfruta de tu tronco, de tus ramas, de tus hojas, flores
y frutos. Gírate de cara al sol de día, y mira la luna y tu estrella de noche. Acepta
las diferentes estaciones y transfórmate con ellas, disfruta de los elementos y de los seres vivos que te
visitan y crece feliz. Darás frutos cuando sea el momento; dejarás caer las hojas viejas para que aparezcan las nuevas
cuando sea el momento; sacarás nuevos brotes cuando sea el momento; te cerrarás
en ti misma y descansarás cuando sea el momento. No tienes que hacer nada para acelerar
o frenar. No tienes que hacer nada para
brillar o no ser, no tienes que hacer nada. Los árboles, las plantas, los pájaros
no hacen nada más que vivir a cada momento lo que tienen que hacer. Me lo
habías dicho tantas veces, mamu: “Ernest,
a cada momento haremos lo que tengamos que hacer”. Y todo fluirá.
Ama, abre el corazón
para amar i respectarlo todo. Acompaña con
amor y respeto. Acompáñate con amor y respeto. Todo lo demás irá llegando.
Caminas, y todo
va llegando.
Ernest

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