Continuamos
caminando compartiendo nuestra experiencia de vida, el regalo de seguir andando y valorando que la vida es algo más que
un sueño.
En nuestro
entorno hay muchos elementos importantes con los que compartimos nuestra
existencia, nuestro espacio y nuestras emociones. Con ellos nos embadurnamos a
cada instante y en todo lugar.
Estamos naciendo
y muriendo en todo momento (en mi tierra diríamos “nacemos y morimos a cada rato”) y, a partir
de esta premisa podemos hacernos una idea de la gran cantidad de momentos que
estamos viviendo, como el mío ahora, en este momento que escribo estas líneas,
o en el tuyo, también ahora, en el momento
que las lees.
No es un sueño la
vida, no. La vida es una realidad constante en la que solamente hay que ponerle
consciencia para poder disfrutarla plenamente.
He aprendido que la
vida es un cuadro en el que cada una de las tonalidades ocupa su lugar, la vida
es un manjar con sus ingredientes en el punto justo para impactarnos, la vida
es el arroyo que brinda experiencias y transporta vivencias.
Cuando hablo de estos
descubrimientos, he de agradecer a la
vida el haber compartido los retazos de amor que nos continúa regalando Ernest,
nuestro hijo. Él continua regalándonos alegres tejidos coloridos para
que con hilos de amor sigamos tejiendo el patchwork que decora nuestra sonrisa.
Gracias amigos y
amigas por permitirme compartir este momento. Sinceramente, deseo que esta gota
de sacarosa les endulce la tarde. (Estos símiles me vienen porque nací en Chiclín, una hacienda azucarera de
Perú)
Finalmente y antes
de despedirme les invito a visitar nuestra web o nuestro blog, en ellos
exponemos nuestros mejores e ilusionados
mensajes:
Para acabar les
ofrecemos la entrevista que nos hicieron en Trujillo. Una pincelada más en nuestro
cuadro de cálidos colores.
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