La
naturaleza... un espejo
"Verde, muy
verde, una gran extensión de verde que se mueve ante mis ojos, ante mi cuerpo
inmóvil... Árboles, campos verdes y montañas azules. Calma y movimiento al
mismo tiempo, silencio y rumor a la vez.
Transparencia, quisiera
la transparencia para fundirme en este paisaje, para moverme mecida por el viento,
sin pensar, sólo sintiendo, formando parte de todo lo que veo y está a mi alrededor....
El viento se va haciendo más intenso, mece con más fuerza las espigas de trigo
que bailan i se abrazan unas a las otras... Las ramas verdes también bailan, el
viento las empuja a hablar, los pájaros continúan cantando, un avión ruidoso
pasa y parece que no acabará de alejarse nunca, pero todo continúa imperturbablemente
sereno, no hay nada que rompa la armonía de este paisaje, todo vuelve a su
lugar, todo se manifiesta como tiene que ser: Cuando llueve se moja, cuando hace
aire se seca, cuando sale el sol brilla, cuando sopla el viento baila.
Tanto si alguien la
mira como si no, cada brizna de hierba, cada energía, continúa haciendo aquello
que ha venido a ser y todo es bueno para
manifestar-se, todo sigue su ciclo y no hay ninguna espiga de trigo que
no ame ser trigo, no hay ningún pájaro que pretenda ser otra cosa. Todo se
manifiesta en su naturaleza, son y existen, aceptan cualquier elemento externo
y se sienten satisfechos de ser lo que son.
Yo, en cambio, puedo
estar aquí y desear al mismo tiempo estar en cualquier otro lugar. Puedo estar
aquí y no sentirme a gusto en mi propia piel, puedo desear ser cualquier otra
cosa que quizá no soy... pero, en el fondo, somos iguales que cualquier brizna
de hierba que no necesita escoger, porque ni se plantea ser otra cosa de lo que
es... En su pequeñez, en su sencillez, cualquier sacudida de viento es una
oportunidad de movimiento, de danza, de música. Pase lo que pase, la noche
seguirá al día y mañana volverá a hacerse claro, habrá sol o niebla, piedra o
nieve, pero volverá a ser de día y será otra oportunidad de manifestarse, de recibir,
de dar, de crecer i de expandirse.
No saben lo que les espera, nadie lo sabe, nosotros tampoco lo sabíamos, hijo mío, por esto éramos tan felices y alegres hasta que llegó el último día, un último día que solamente fue el primero de otro, de muchos otros en los que todo se transforma, en los que nada se acaba ni se destruye, en los que otro gran aprendizaje comienza. Los humanos tenemos consciencia del paso del tiempo, del cambio de estaciones, de principio y final, y esto nos da miedo y hace que nos aferremos a todo lo que nos da una identidad, un "valor", un pretendido "poder" para controlar la vida, aunque sabemos que en cualquier momento la vida nos demuestra que no se puede controlar, que lo único que precisamos es vivir lo que se nos presenta en cada momento y confiar que cualquier reto es evolución y llega para nuestro crecimiento, igual que hace la Naturaleza.
"Mamá, escucha
los pájaros, ¡hay tantos! Y cada canto es diferente. Cantan para escucharse,
cantan para que los escuchen, cantan porque les sale de dentro y son felices así,
se sienten parte de todo y no se les ocurre dejar de cantar porque mañana no salga
el sol. Son libres, mamá, aunque sujetos a la limitación de la materia. Un día
también les tocará el momento de dejar el cuerpo físico en la Tierra y, sencillamente,
se dejarán ir. Hasta que no llegue este día continuaran haciendo aquello por lo
que su naturaleza los ha creado, y son también manifestaciones de un Amor más
grande, mucho más grande.
Mamá bonita,
conserva la calma dentro de ti, eres parte de todo lo que ves, de todo lo que sientes.
Deja que se manifiesten en ti todos los sentimientos y emociones que te
lleguen, míralas desde tu centro. Las emociones vienen y van, pero tú, tu
alma, quien eres, permanece inmutable, continua observando, porque has venido
para esto, para conocer, para manifestar este ser que todos llevamos dentro.
Mamá, te quiero mucho,
no te dejo nunca de amar, te acompaño a todas partes y te miro feliz y alegre.
Siente mi vibración de amor y alegría, te hará aumentar la tuya. Respira hondo
y deja ir cualquier orgullo del ego, cualquier resistencia del ego. Camina,
respira, acepta. Respira, acepta y camina. Abre los ojos, déjate
sorprender y ríe, vive. Ámate, ama, ámame. Ámame, ámate, ama. Estás en el mundo pera vivirlo, no eres víctima de nada,
eres una viajera de la Luz muy amada, muy admirada, muy ilusionada. Mírate dentro,
destapa tu luz que es muy bonica, muy clara, muy blanca, y permite que sea ella
la que te lleve hacia la Unidad, hacia mí, que soy tú y que somos todos."
Ernest

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