lunes, 12 de octubre de 2020

 

La naturaleza... un espejo

"Verde,  muy verde, una gran extensión de verde que se mueve ante mis ojos, ante mi cuerpo inmóvil... Árboles, campos verdes y montañas azules. Calma y movimiento al mismo tiempo, silencio y rumor a la vez.

Transparencia, quisiera la transparencia para fundirme en este paisaje, para moverme mecida por el viento, sin pensar, sólo sintiendo, formando parte de todo lo que veo y está a mi alrededor.... El viento se va haciendo más intenso, mece con más fuerza las espigas de trigo que bailan i se abrazan unas a las otras... Las ramas verdes también bailan, el viento las empuja a hablar, los pájaros continúan cantando, un avión ruidoso pasa y parece que no acabará de alejarse nunca, pero todo continúa imperturbablemente sereno, no hay nada que rompa  la armonía de este paisaje, todo vuelve a su lugar, todo se manifiesta como tiene que ser: Cuando llueve se moja, cuando hace aire se seca, cuando sale el sol brilla, cuando sopla el viento baila. 

Tanto si alguien la mira como si  no, cada brizna de hierba, cada energía, continúa haciendo aquello que ha venido a ser y todo es bueno para  manifestar-se, todo sigue su ciclo y no hay ninguna espiga de trigo que no ame ser trigo, no hay ningún pájaro que pretenda ser otra cosa. Todo se manifiesta en su naturaleza, son y existen, aceptan cualquier elemento externo y se sienten satisfechos de ser lo que son.

Yo, en cambio, puedo estar aquí y desear al mismo tiempo estar en cualquier otro lugar. Puedo estar aquí y no sentirme a gusto en mi  propia piel, puedo desear ser cualquier otra cosa que quizá no soy... pero, en el fondo, somos iguales que cualquier brizna de hierba que no necesita escoger, porque ni se plantea ser otra cosa de lo que es... En su pequeñez, en su sencillez, cualquier sacudida de viento es una oportunidad de movimiento, de danza, de música. Pase lo que pase, la noche seguirá al día y mañana volverá a hacerse claro, habrá sol o niebla, piedra o nieve, pero volverá a ser de día y será otra oportunidad de manifestarse, de recibir, de dar, de crecer i de expandirse.

No saben lo que les espera, nadie lo sabe, nosotros tampoco lo sabíamos, hijo mío, por esto éramos tan felices y alegres hasta que llegó el último día, un último día que solamente fue el primero de otro, de muchos otros en los que todo se transforma, en los que  nada se acaba ni se destruye, en los que otro gran aprendizaje comienza. Los humanos tenemos consciencia del paso del tiempo, del cambio de estaciones, de principio y final, y esto nos da miedo y hace que nos aferremos a todo lo que nos da una identidad, un "valor", un pretendido "poder" para controlar la vida, aunque sabemos que en cualquier momento la vida nos demuestra que no se puede controlar, que lo único que precisamos es vivir lo que se nos presenta en cada momento y confiar que cualquier reto es evolución y llega para nuestro crecimiento, igual que hace la Naturaleza.


"Mamá, escucha los pájaros, ¡hay tantos! Y cada canto es diferente. Cantan para escucharse, cantan para que los escuchen, cantan porque les sale de dentro y son felices así, se sienten parte de todo y no se les ocurre dejar de cantar porque mañana no salga el sol. Son libres, mamá, aunque sujetos a la limitación de la materia. Un día también les tocará el momento de dejar el cuerpo físico en la Tierra y, sencillamente, se dejarán ir. Hasta que no llegue este día continuaran haciendo aquello por lo que su naturaleza los ha creado, y son también manifestaciones de un Amor más  grande, mucho más grande.

Mamá bonita, conserva la calma dentro de ti, eres parte de todo lo que ves, de todo lo que sientes. Deja que se manifiesten en ti todos los sentimientos y emociones que te lleguen, míralas  desde tu centro. Las emociones vienen y van, pero tú, tu alma, quien eres, permanece inmutable, continua observando, porque has venido para esto, para conocer, para manifestar este ser que todos llevamos dentro.

Mamá, te quiero mucho, no te dejo nunca de amar, te acompaño a todas partes y te miro feliz y alegre. Siente mi vibración de amor y alegría, te hará aumentar la tuya. Respira hondo y deja ir cualquier orgullo del ego, cualquier resistencia del ego. Camina, respira,  acepta. Respira, acepta y camina. Abre los ojos, déjate sorprender y ríe, vive. Ámate, ama, ámame. Ámame, ámate, ama. Estás en  el mundo pera vivirlo, no eres víctima de nada, eres una viajera de la Luz muy amada, muy admirada, muy ilusionada. Mírate dentro, destapa tu luz que es muy bonica, muy clara, muy blanca, y permite que sea ella la que te lleve hacia la Unidad, hacia mí, que soy tú y que somos todos."

Ernest

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