Conexión con Ernest
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Escribo desde la playa de Malgrat, son las ocho de la mañana y estoy sola ante el mar, un mar azul celeste sereno y rumoroso, que no para un momento, que intenta una y otra vez llegar más arriba, pero resbala y vuelve atrás, y esto se ha convertido en su canción eterna. Ya no se trata de ganar la partida a la arena, sino de cantar, de acompañar, de jugar, y el juego se extiende por toda la playa.
Siento la caricia del sol en mi piel, me regala calidez en su punto justo, estoy sola y tranquila... Como el mar, no se trata de ganar sino de comunicar, de cantar, de expresar, de compartir la canción más bella de nuestra alma. Y mi canción se llama Ernest.
Este amar tan infinito que a veces duele y otras veces canta, se llama Ernest.
Este despertar a la Vida en mayúsculas, se llama Ernest.
Este Amor y plenitud que lo envuelve todo siempre, se llama Ernest. Y no es un canto de añoranza, sino un canto de ilusión y alegría de sentir la conexión con todo lo que existe.
El mar me lleva y me regresa una y otra vez, siguiendo su respirar rítmico y constante, me aleja y me acerca, me quiere y me deja, me habla y me límpia de pensamientos y de preocupaciones, no existe nada más que este vaivén metódico y constante, y todo, ahora, es para mi.
"Mamá, todo yo estoy extendido ante ti, alargado hasta donde puedes ver, soy azul, soy movimiento, soy canción, soy vida que evoluciona y se mueve, vida que contiene en su esencia, toda la riqueza acumulada y vivida. Inabastable por fuera hasta que te decides a tocarme, a escucharme, a hundirte en mi ser... Entonces te lleno de mí, de mi amor azul, del mundo que existe en mí y del cual tú formas parte, no hay nada ni lugar que yo no esté contigo. Te hablo, te canto, me acerco y me alejo, te quiero, te dejo libre, y siempre te espero, te miro, te converso... Como el mar cambiante y misterioso, así soy yo a tu alrededor y dentro de ti, una conexión que no se detiene, una voz de fondo que siempre existe, una presencia que siempre está aquí, muy ancha, muy profunda... siempre estoy aquí.
Podríamos estar horas así, eh mamá? Sintiéndonos, sabiéndonos, como cuando estaba aquí que nos sabíamos siempre... Esta certeza es nuestra fuerza, nuestra verdad, aquello que hemos venido a experimentar y a compartir... como el mar hecho de mil espejos que siempre te refleja.
Ernest

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