MENSAJE DE MADRUGADA
No hace falta ninguna preocupación,
mamá, todo va viniendo, confía, todo va llegando
cada día, solamente confía y ama.
Tantas estrellas en el cielo,
tanta inmensidad… ¡Y tan importantes que pensamos que somos! Las preocupaciones
te separan de la plenitud, de ser uno más entre los millones de puntos de luz.
No es preciso ningún tipo de preocupación, ni recoger ningún peso, déjate fluir
en esta inmensidad, vuelve a revisar tu vida para ser tan humilde como uno de
ellos, un punto de luz que sumado a los demás forma una belleza increíble y
cierta.
Mamá, soy el mismo pero
evolucionado, eres la misma pero en evolución. No dejes que nada te haga daño,
amar es la clave, confiar el camino, reír la luz, compartir el regalo. Ama tu
camino, tu presente de cada momento. Ya lo sabes, estamos juntos, ámate, busca
y escucha la sabiduría que hay en ti porque también es la mía, la sabiduría del
amor que somos.
Descansa, no tengas miedo de
nada, ¿de qué vas a tener miedo? Sé feliz, ya lo eres, reconoce tu felicidad y
vívela. Ríe con papá, juguemos juntos a este juego que se llama vida, como
habéis hecho, como hacemos cada día. Sois infinito con piernas, cuerpo y
cerebro, pero esto solo es el recipiente, lo que realmente somos va saliendo
al exterior. ¡Qué luz más hermosa que hacéis!
Mamá, te quiero, la esencia que somos está intacta, siéntela, disfrútala.
Te amo de nuevo, a cada momento.
Ernest
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