POSICIONARTE ANTE LA VIDA
Hay lugares y espacios que a veces nos son especiales, lugares y espacios que tienen alguna cosa que
los hace diferentes, que te dan paz, lugares en los que te sientes bien, en los
que te sientes conectada con alguna cosa muy profunda que habita dentro de ti.
A mí me pasa, no es un lugar ni muy hermoso ni muy feo, es un camino, un
camino normalmente solitario, pedregoso, polvoroso en algunos tramos, un poco salvaje, un paisaje gris de margas, estas margas que
conforman tantos paisajes de mi tierra.
A veces creo que también lo hace especial la hora en la que suelo ir a caminar, por la mañana, muy temprano, a las
7, a veces aún está oscurecido, otras veces empieza a amanecer. Solitario, un
poco alejado del pueblo, constituye mi paisaje especial: me da paz, me da
calma, y solamente por el hecho de recorrerlo me transforma, de alguna manera
salgo de él renovada. Es como una meditación.
Miro hacia arriba y veo el cielo que empieza a cambiar de color, un cielo
que empieza a clarear y esto le da una
luz diferente, un efecto especial, lo siento cercano, amistoso, como un amigo
que viene a recibirme. Todo se va presentando ante mis ojos, las piedras del
suelo, la vegetación que cambia de vestido dependiendo de la estación del año…
Los árboles, llenos de hojas o bien deshojados, levantando sus ramas hacia
arriba, bien arriba, formando ahora, en invierno, una trama delicada y frágil
que se va poniendo a punto para
convertirse, después, en un tapiz de
hojas nacientes. Y las rocas que forman montañas, y las montañas sólidas,
serenas, confiables, que tienen vida propia y que, cuando menos lo espero, las
sorprendo mirándome con ojos de piedra, amándome con corazón de piedra,
mostrándome un portal apenas insinuado
que me invita a imaginar… Esplendoroso en primavera y contenido en invierno, pero siempre a punto para
abrazarme.
Y en este espacio entro poco a poco y saludo mis seres queridos que ya son
fuera de este plano terrenal. Los llamo
y les invito a caminar conmigo y
entonces dejo que el cuerpo se serene y llegue todo lo que quiera llegar… A
veces son pensamientos nuevos que abren
una ventana para ver un poco más allá, a veces lo que llega es calma, mucha
calma, y la disfruto; otras veces llega un discernimiento referente a alguna
vivencia que la voz interna de Ernest me
va mostrando… En ocasiones, es la voz de mi madre y de mi padre quienes me
hablan, o imágenes de Àlvar que siempre sonríe… Hay mañanas que estoy más nublada y solamente
escucho los pensamientos reiterativos de mi cabeza que no consigo anular, pero
de alguna manera siempre retorno más
serena, más consciente.
Caminando, me doy cuenta del valor de mi cuerpo, del increíble valor que tiene para mí, de la perfección que llega a ser y del amor que lleva incorporado para ayudarme a vivir la vida que quiero, la vida que he venido a vivir. Entonces empiezo a visualizarlo por dentro como una entidad que me escucha y me conoce, que sabe y conoce mis secretos más bien guardados y mis anhelos más grandes que se reflejan de alguna manera en las contracciones de mi corazón, en los pensamientos de la mente, en los reflejos de mis músculos y extremidades, en el estado y el funcionamiento de mis órganos internos y mis sentidos, y así voy recorriéndome por dentro hasta que llego a lo más pequeño y empiezo a agradecer a todas las células de mi cuerpo por el amor y la perfección del trabajo que hacen y que propician que todo funcione correctamente y que cada órgano desempeñe la función para la cual ha sido creado y que me permite vivir a todas, sin ninguna limitación física.
Siempre he creído que los pensamientos, la actitud y la disposición que las
personas tomamos ante la vida es una de
las claves para gozar de buena salud. Los años pasan para todos, es así, pero la manera de mirar hacia delante
condiciona lo que viviremos. La mente y el
cuerpo sienten lo que manifestamos, lo que esperamos que pase. Si la vida nos da miedo y tememos
el futuro y así lo manifestamos en cada ocasión, en cada situación del día a día, esto es lo
que nos encontraremos, porque es lo que estamos creando. Si creemos que los
pequeños dolores que empezamos a notar en
nuestro cuerpo a los 40 años
es señal de que nos estamos
haciendo viejos y aceptamos esta
sentencia pasivamente, nuestro cuerpo responderá a nuestras expectativas porque es lo que la mente
escucha de nosotros
El cuerpo nos ama, sabe cómo estamos
mejor que nosotras mismas, nos avisa,
muchas veces nos avisa para que nos detengamos, o nos ocupemos de estas
pequeñas molestias que sólo piden
atención para no ir a más. Lo mismo
pasa con nuestra mente, si no la cuidamos y no la alimentamos con pensamientos
de poder, de positividad, de amor,
iremos claudicando y esperando
pasivamente que todo aquello que tememos se haga realidad.
Dialoga con tu cuerpo, dialoga
con tu corazón, dialoga con
tus sentimientos y tus emociones, dialoga contigo mismo, con esta chispa
divina que vive en ti, que eres tú, y agradece tu presente sin miedo a lo que vendrá. No te sitúes en la vida como víctima, sitúate
en la vida como creadora de tu
realidad, ábrete al amor de verdad, ábrete a sentirte parte de todo lo que
existe y vive la vida con pasión, amándote, respetándote y agradeciendo este
viaje que te llevará mucho más allá de lo que puedas ahora soñar.
Ser víctima o ser creadora de tu vida.
Ésta es la cuestión, ésta es la decisión.
Dolors Beltran Boixadera
mamasocaqui.com

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