martes, 21 de enero de 2025

 POSICIONARTE ANTE LA VIDA

Hay lugares y espacios que a veces nos son especiales,  lugares y espacios que tienen alguna cosa que los hace diferentes, que te dan paz, lugares en los que te sientes bien, en los que te sientes conectada con alguna cosa muy profunda que habita dentro de ti.

A mí me pasa, no es un lugar ni muy hermoso ni muy feo, es un camino, un camino normalmente solitario, pedregoso, polvoroso en algunos tramos,  un poco salvaje,  un paisaje gris de margas, estas margas que conforman tantos paisajes de mi tierra.

A veces creo que también lo hace especial la hora en la que suelo ir a  caminar, por la mañana, muy temprano, a las 7, a veces aún está oscurecido, otras veces empieza a amanecer. Solitario, un poco alejado del pueblo, constituye mi paisaje especial: me da paz, me da calma, y solamente por el hecho de recorrerlo me transforma, de alguna manera salgo de él renovada. Es como una meditación.

Miro hacia arriba y veo el cielo que empieza a cambiar de color, un cielo que empieza a clarear y esto le  da una luz diferente, un efecto especial, lo siento cercano, amistoso, como un amigo que viene a recibirme. Todo se va presentando ante mis ojos, las piedras del suelo, la vegetación que cambia de vestido dependiendo de la estación del año… Los árboles, llenos de hojas o bien deshojados, levantando sus ramas hacia arriba, bien arriba, formando ahora, en invierno, una trama delicada y frágil que se va  poniendo a punto para convertirse, después, en un tapiz  de hojas nacientes. Y las rocas que forman montañas, y las montañas sólidas, serenas, confiables, que tienen vida propia y que, cuando menos lo espero, las sorprendo mirándome con ojos de piedra, amándome con corazón de piedra, mostrándome un portal apenas  insinuado que me invita a imaginar… Esplendoroso en primavera y contenido  en invierno, pero siempre a punto para abrazarme.

Y en este espacio entro poco a poco y saludo mis seres queridos que ya son fuera de este plano  terrenal. Los llamo y les invito  a caminar conmigo y entonces dejo que el cuerpo se serene y llegue todo lo que quiera llegar… A veces son pensamientos  nuevos que abren una ventana para ver un poco más allá, a veces lo que llega es calma, mucha calma, y la disfruto; otras veces llega un discernimiento referente a alguna vivencia que la voz  interna de Ernest me va mostrando… En ocasiones, es la voz de mi madre y de mi padre quienes me hablan, o imágenes de Àlvar que siempre sonríe… Hay  mañanas que estoy más nublada y solamente escucho los pensamientos reiterativos de mi cabeza que no consigo anular, pero de alguna manera  siempre retorno más serena, más consciente.

Caminando, me doy cuenta del valor de mi cuerpo, del increíble valor que tiene para mí, de la perfección que llega a ser y del amor que lleva incorporado para ayudarme a vivir la vida que quiero, la vida  que he venido a vivir. Entonces empiezo a visualizarlo por dentro como una entidad que me escucha y me  conoce, que sabe y conoce mis secretos más bien guardados y mis anhelos más grandes que se reflejan de alguna manera en las contracciones de mi corazón, en los pensamientos de la  mente, en los reflejos de mis músculos y extremidades, en el estado y el funcionamiento de mis órganos internos y mis sentidos, y así voy recorriéndome por dentro hasta que llego a lo más pequeño y empiezo a agradecer a todas las células de mi cuerpo por el amor y la perfección del trabajo que hacen y que propician que todo funcione correctamente y que cada órgano desempeñe la función para la cual ha sido creado y que me permite vivir a todas, sin ninguna limitación física.

Siempre he creído que los pensamientos, la actitud y la disposición que las personas tomamos ante la vida  es una de las claves para gozar de buena salud. Los años pasan para todos,  es así, pero la manera de mirar hacia delante condiciona lo que viviremos. La mente y el  cuerpo sienten lo que manifestamos, lo que esperamos  que pase. Si la vida nos da miedo y tememos el futuro y así lo manifestamos en cada ocasión,  en cada situación del día a día, esto es lo que nos encontraremos, porque es lo que estamos creando. Si creemos que los pequeños dolores que empezamos a notar en  nuestro cuerpo  a los 40  años  es señal de que nos  estamos haciendo viejos  y aceptamos esta sentencia pasivamente, nuestro cuerpo responderá a nuestras  expectativas porque es lo que la mente escucha de nosotros

El cuerpo nos ama, sabe cómo  estamos mejor  que nosotras mismas, nos avisa, muchas veces nos avisa para que nos detengamos, o nos ocupemos de estas pequeñas molestias que sólo piden  atención para no ir a más.  Lo mismo pasa con nuestra mente, si no la cuidamos y no la alimentamos con pensamientos de poder, de  positividad, de amor, iremos claudicando y esperando  pasivamente que todo aquello que tememos se haga realidad.

Dialoga  con tu cuerpo, dialoga con  tu corazón,  dialoga con  tus sentimientos y tus emociones, dialoga contigo mismo, con esta chispa divina que vive en ti,  que eres tú,  y agradece tu presente sin miedo  a lo que vendrá.  No te sitúes en la vida como víctima,  sitúate  en la vida como creadora  de tu realidad, ábrete al amor de verdad, ábrete a sentirte parte de todo lo que existe y vive la vida con pasión, amándote, respetándote y agradeciendo este viaje que te llevará mucho más allá de lo que puedas ahora soñar.

Ser víctima o ser creadora de tu vida.  Ésta es la cuestión, ésta es la decisión.

Dolors Beltran Boixadera     

mamasocaqui.com

 

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