DEJAR IR EL PASADO
Cuando
mi hijo Ernest dejó este plano terrenal y empecé a escuchar su voz clara e
interna que llegó a mí, lo que él me ha
enseñado y me continúa enseñando es inmenso.
Todo mi camino durante estos doce años
ha sigo guiado por él. Nunca he dudado del poder de sus palabras y de su
amor para aprender que nada es lo que parece, que todo es Amor, que todas
tenemos esa chispa divina en nuestro interior y el poder de decidir cómo
queremos vivir las situaciones que la vida nos presenta.
Hoy
he cogido el libro que escribí durante los primeros años, que aún ahora me
sorprende por su claridad, su fuerza y el poder que ha tenido para cambiar
nuestra manera de ver y vivir la vida. Lo he abierto al azar y he leído este
texto que ahora les comparto. Muchas veces, lo que más nos cuesta es dejar
atrás el pasado y mirar hacia delante, y Ernest lo explica de esta manera tan
amorosa y clara. Les invito a leerla :
« El
pasado, mamá, ya es pasado. Lo vivimos, lo celebramos, nos hizo felices, nos
hizo grandes y nos abrió el corazón para poder vivir ahora la continuación de
aquella relación, de aquel amor, más allá de todo lo terrenal y de todo aquello
imaginado y esperado.
Es tiempo de amarte, tanto, que puedas mirarte al espejo y contemplar tu luz que luce sin trabas, sin dilemas, sin miedo. Quiérete, mamá. Nosotros lo hacemos mucho. No des importancia a lo que no la tiene. Deja de ser alguien para sencillamente ser, fluir, abrir.
Yo te acompaño siempre, te ayudo siempre. Ahora también, cuando tú quieras. Todo tienes que hacerlo con el corazón abierto y con la confianza por bandera. El Amor es el motor, el motivo, el camino, el hallazgo.
Mamá, vamos a buscar tesoros, ¡va! Yo ya estoy a punto, te espero..."
Ernest
“Sí, cariño, tú ya estás a punto y yo me voy
preparando. Sé que voy avanzando hacía el desprendimiento del pasado venciendo
poco a poco el miedo que me provoca la mente, cuando me repite que dejar el
pasado quiere decir dejarte a ti. Y esto siento claramente que no es así.
Desprenderme del pasado quiere decir dejar la necesidad que estés aquí físicamente. Desprenderme del pasado quiere decir reconocer mi miedo a vivir aquí físicamente sin ti, quiere decir guardar en mi caja de los recuerdos todos y cada uno de los momentos vividos con mi hijo precioso y mágico, risueño y feliz: tu sonrisa, tus besos… Todo el amor y las vivencias compartidas contigo para así volver a revivirlas cada vez que lo desee; reconocer plenamente que me pertenecen totalmente y que siempre serán parte de nosotros, nuestro combustible, nuestro motor, nuestro motivo. Desprenderme del pasado quiere decir abrirme totalmente a la vivencia del ahora que es inmensamente más sutil, más grande, más amorosa aún.
Pero es mejor no ponerle adjetivos. Todo adjetivo limita, no hay comparación. Ahora tu amor nos lleva a romper límites mentales que llevamos encima. Todo es posible y nada está cerrado ni acabado.
Voy caminando por este sendero, a veces muy ligera sintiendo la hierba fresca y suave bajo mis pies; algunas veces camino bajo estrellas mágicas y misteriosas, bellísimas; otras veces el sendero va cuesta arriba y tengo que esforzarme para continuar caminando… A veces ni tan solamente camino, sino que me siento y dejo que el dolor me cubra hasta que, poco a poco, se vuelve a ir y puedo levantarme de nuevo. En otras ocasiones, como ahora, ando sobre caminos de arena donde mis pies se hunden y el paso se acorta; aún a veces el camino se me muestra alegre, feliz, de una gran paz y, en otros momentos, las sombras tapan el sol y me piden atención…
Y siempre la fuerza, la luz, el amor que me guía está dentro de mí, porque es Ernest y soy yo, soy yo y es Ernest. Porque los dos somos lo mismo, porque el camino lo recorremos juntos, porque yo soy su luz y él es mi luz. La separación es aparente. Nuestro ser interno es Uno y nunca se han separado ni lo harán.
Con la mente, con los ojos de aquí, solo puedo sentir una breve pincelada de lo que significa todo esto. No hay palabras que puedan explicarlo, es mejor callar, es mejor el silencio. Cuando intento definirlo, se pierde. Cuando intento dibujarlo, ya no está.”
(Extracto de mi libro “Mama, estoy
aquí”)
Dolors Beltran
Boixadera
mamaestoyaqui.com
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