miércoles, 30 de abril de 2025

 DEJAR IR EL PASADO

Cuando mi hijo Ernest dejó este plano terrenal y empecé a escuchar su voz clara e interna que llegó  a mí, lo que él me ha enseñado y me continúa enseñando es inmenso.  Todo mi camino durante estos doce años  ha sigo guiado por él. Nunca he dudado del poder de sus palabras y de su amor para aprender que nada es lo que parece, que todo es Amor, que todas tenemos esa chispa divina en nuestro interior y el poder de decidir cómo queremos vivir las situaciones que la vida nos presenta.

Hoy he cogido el libro que escribí durante los primeros años, que aún ahora me sorprende por su claridad, su fuerza y el poder que ha tenido para cambiar nuestra manera de ver y vivir la vida. Lo he abierto al azar y he leído este texto que ahora les comparto. Muchas veces, lo que más nos cuesta es dejar atrás el pasado y mirar hacia delante, y Ernest lo explica de esta manera tan amorosa y clara. Les invito a leerla :

 

« El pasado, mamá, ya es pasado. Lo vivimos, lo celebramos, nos hizo felices, nos hizo grandes y nos abrió el corazón para poder vivir ahora la continuación de aquella relación, de aquel amor, más allá de todo lo terrenal y de todo aquello imaginado y esperado.

Abandona las expectativas de la vida que pensabas que tendrías y déjate vivir en la vida de ahora. No compares, no desees, no te hagas expectativas,  no cuelgues en nadie tu mochila. Llévala tú, y cuando te pese demasiado para poder caminar ligera, vacíala de todo aquello acumulado que ya no te sirve. A lo largo del camino irás encontrando otras herramientas, otros recuerdos, otras vivencias preciosas. No las podrás cargar si llevas la mochila llena.

Mamá, deja los juguetes del pasado como yo hice con los míos cuando ya me sentí mayor. Deja los pensamientos que te dañan. Limpia tu ser precioso del sufrimiento que te crea miedo. Eres libre, mamu, todo eso ya lo sabes. En el camino hay polvo, piedrecitas que primero quizá te parecen  diamantes y después descubres que no lo son tanto… Todo tiene su función y todo te sirve de maestro.  El buen maestro no se  ve, pero te hace trabajar. Mamá, no te pasa nada.  Es tiempo de limpiar, de ordenar, de volver a ubicar los muebles de la casa, dar  aquello que ya no quieres porque se ha hecho viejo, porque no lo necesitas o porque ya no lo utilizas.

Es tiempo de amarte, tanto, que puedas mirarte al espejo y contemplar tu luz que luce sin trabas, sin dilemas, sin miedo. Quiérete, mamá. Nosotros lo hacemos mucho. No des importancia a lo que no la tiene. Deja de ser alguien  para sencillamente ser, fluir, abrir.

Yo te acompaño siempre, te ayudo siempre. Ahora también, cuando tú quieras. Todo tienes que hacerlo con el corazón abierto y con la confianza por bandera. El Amor es el motor, el motivo, el camino, el hallazgo.

Mamá, vamos a buscar tesoros, ¡va! Yo ya estoy a punto, te espero..."

                                                                Ernest

                                                                                   

“Sí,  cariño, tú ya estás a punto y yo me voy preparando. Sé que voy avanzando hacía el desprendimiento del pasado venciendo poco a poco el miedo que me provoca la mente, cuando me repite que dejar el pasado quiere decir dejarte a ti. Y esto siento claramente que no es así.

Desprenderme del pasado quiere decir dejar la necesidad que estés aquí físicamente. Desprenderme del pasado quiere decir reconocer mi miedo a vivir aquí físicamente sin ti, quiere  decir guardar en mi caja de los recuerdos todos y cada uno de los  momentos  vividos con mi hijo precioso y mágico, risueño y feliz: tu sonrisa, tus besos…  Todo el amor y las vivencias compartidas contigo para así volver a revivirlas cada vez que lo desee; reconocer plenamente que me pertenecen totalmente y que siempre serán parte de nosotros, nuestro combustible, nuestro motor, nuestro motivo. Desprenderme del pasado quiere decir abrirme totalmente a la vivencia del ahora que es inmensamente más sutil, más grande, más amorosa aún.

Pero es mejor no ponerle adjetivos. Todo adjetivo limita, no hay comparación. Ahora tu amor nos lleva a romper límites mentales que llevamos encima. Todo es posible y nada está cerrado ni acabado.

Voy caminando por este sendero,  a veces muy ligera  sintiendo la hierba fresca y suave bajo mis pies; algunas veces camino bajo estrellas mágicas y misteriosas, bellísimas; otras veces el sendero va cuesta arriba y tengo que  esforzarme para continuar caminando…  A veces ni tan solamente camino, sino que me siento y dejo que el dolor me cubra hasta que, poco a poco, se vuelve a ir y puedo levantarme de nuevo. En otras ocasiones, como ahora, ando sobre caminos  de arena donde mis pies se hunden y el paso  se acorta; aún a veces el camino  se me muestra alegre, feliz, de una gran paz y, en otros momentos, las  sombras tapan el sol y me piden atención…

Y siempre la fuerza, la luz, el amor que me guía está dentro de mí, porque es Ernest y soy yo, soy yo y es Ernest. Porque los dos somos lo mismo, porque el camino lo recorremos juntos, porque yo soy su luz y él es mi luz. La separación es aparente. Nuestro ser interno es Uno y nunca se han separado ni lo harán.

Con la mente, con los ojos de aquí, solo puedo sentir una breve pincelada de lo que significa  todo esto. No hay palabras que puedan explicarlo, es mejor callar, es mejor el  silencio. Cuando intento definirlo, se pierde. Cuando intento dibujarlo, ya no está.”

 (Extracto de mi libro “Mama, estoy aquí”)

Dolors Beltran Boixadera

mamaestoyaqui.com

 

 

 

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