Este cuadro lo pintaron las primas y la tía de Ernest cuando se fué. Lo tenemos colgado en la sala. Con él, quisieron reflejar su espíritu mágico dibujando los 4 elementos: la tierra, el fuego, el aire y el agua que siempre habían sido su gran fuente de inspiración.
El otro día mis ojos se detuvieron en él sin pensar y de repente me dí cuenta de las dos E opuestas que se pueden ver en el sector correspondiente a la tierra. Nunca había reparado en ellas, y enseguida me llegó otra lectura del mismo:
Ernest en la dualidad, anclado en la Tierra, realizando su camino de venida y retorno pasando por las emociones (Agua), la expresión (Aire), la creación (Fuego) y la materialización (Tierra), en sentido inverso a las agujas del reloj, fuera de los convencionalismos marcados, con la libertad de sentir, de pensar, de mirar, de crear, de amar, de vivir, de marchar... uniendo cielo y tierra, día y noche, vida y muerte para sobrevenir solamente AMOR.
GRACIAS, ERNEST!!!

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