Nada me puede dar miedo, no debo temer nada de lo que me pueda suceder en esta vida. He venido para aprender y disfrutar del sentir. Sé quién soy, sé quién somos. Tengo que mirármelo todo desde esta ventana tan alta que Ernest nos ha abierto y no puedo ignorarla ni puedo dejar de agradecer y de homenajear este regalo tan precioso que viene del ser que más he amado y amo en este mundo: su serenidad, su risa feliz, su confianza, su creatividad, su alegría, su bondad, su sencillez, su generosidad, su amor por nosotros... Todo, todo lo que nos ha dado, todo lo que es, lo tomo en mis manos y en mi corazón y prometo continuarlo viviendo hasta que nos volvamos a reencontrar, cariño mío. Nada debe hacerme sentir miedo. Aunque lo sienta, nada debe darme miedo. Sólo puedo poner mi vida en manos del objetivo que me ha hecho venir, sólo puedo confiar en la vida que vivo cada día, por eso estoy aquí. Gracias, Ernest, precioso mío."
"Mamá, éste es el sendero, éste es el camino que transitais, el camino de la confianza, el camino de la sabiduría que sale de vuestro interior; la luz, vuestra luz que os ilumina. Todo lo que viste en mi, mamu, tu me lo reflejavas; todo lo que viste y que te llenó ya estaba dentro de ti, en vosotros. Yo sólo vine a ser vuestro espejo, a daros y a reflejaros todo lo que vosotros me dabais. Cree en ti también, cree en todo lo que estás viviendo. Todo lo más bello está dentro de ti. Toda la belleza, el amor, la confianza, la creación que ves, está dentro de ti. Es por esto que lo puedes ver, como papá, como Abel, como Anna, como todos. Cree en ti, en papá, en mí. Somos tres, somos una unidad de tres. Me veís en muchos lugares, en muchas cirscunstancias, en muchas formas. Cada vez que me veis y me recordais yo estoy allí. Cuando no me recordais o no me veis, también estoy allí, porque yo, quién soy, no os dejaré nunca. Creed en vosotros, somos tres. Creed en mí, somos tres. Tres en uno, la misma esencia.
Mamá, no temas disfrutar y ser feliz, no te sepa mal que me haya perdido nada, no he perdido nada. Soy infinito, como todos, y esto es inmenso, es la felicidad del ser, sin miedos, sin límites, sin cuerpo que me detenga. Todo es precioso y la vida en la Tierra también cuando dejas que la propia luz ilumine tu camino, sea el que sea. No tengas miedo, mamá, no tengas miedo, papá. Todo está bien. Os amo siempre y os acompaño siempre. El camino se va abriendo cuando caminamos y todo llega cuando tiene que llegar. Confiad, disfrutad, es un inmenso regalo que os hacemos y que os hago: estar todos aquí, hoy, ahora, en cada instante. Los abuelos están muy contentos de veros juntosa Abel y a ti. es un gran regalo del camino que vosotros habéis sabido recoger. Âlvar también está muy cerca. Todos os miramos y os gozamos. Gracias, mamá, por tanto, por todo, por el amor que somos, que hemos sido y que siempre seremos. No dudéis, pase lo que pase vosotros sois mucho más, increíblemente mas que todo esto que temeis.
Un abrazo, mil besos, risas inmensas de felicidad y alegría para vosotros. Os quiero mucho, mucho, mucho, río con vosotros y juego con vosotros."
Ernest

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