viernes, 7 de febrero de 2020

Palabras de Ernest

A veces, cualquier situación no pensada, un simple gesto, un simple recuerdo inesperado nos sacude y nos remueve profundamente. Tener estas removidas y poder deshacerlas llorando es un gran alivio. Aceptar y dejarnos vivir nuestras propias lágrimas y reconocer en ellas el amor y también el dolor que puede existir aún en nosotros, o que sencillamente vuelve para ser reconocido y liberado, es un gran regalo. Nos conecta con nuestra vulnerabilidad, con nuestro privilegio de sentir, con nuestra rendición y humildad, con nuestra pequeñez y nuestra grandeza al mismo tiempo, con el deseo inacabable de volverlos a abrazar, de volver a escuchar aquella risa, de volver a mirar aquellos ojos tan profundos y amados... Admitir, aceptar y reconocer este deseo tan profundo nos libera del mismo deseo y nos vuelve a conectar con nosotros mismos y nuestra fuerza,  nuestra sabiduría, en este camino de Amor que no tiene fin y que nos enseña a soltar y a volar más allá de todo lo que nos limita o nos daña.




"Sí, mamu, es un gran camino. El camino del Amor no tiene medida ni dirección, no tiene límites, es abierto, tú le das el sentido, tú creas el paisaje, tú lo haces más luminoso o más nublado, eres tú quién lo va diseñando a medida que avanzas y proyectas lo que tu corazón te propone... No son decisiones previas, sinó resonancias de alma aquello que te hace canviar el rumbo, o deternerte para descansar, o subir corriendo una cima.

No avances con la mente, deja que tu cuerpo sienta lo que le va llegando, permite que la calma y el silencio sean los canales por los que se deslice la canción de tu alma y muévete siguiendo esta melodía sin juzgar, sin preveer, sin pensar. Baila, mamá, sigue lo que tu corazón siente y déjate mover por el viento de la vida que te empuja o te mece, y confía: siempre eres tú, siempre eres tú. Yo soy el viento que te mueve, la canción que te canta, el amor que te acompaña: siempre soy yo, siempre soy yo.

¡Todo es tan bonito! Confía, cree en ti y no te hagas expectativas, no quieras saber el qué antes de vivirlo... Será lo que vendrà, deja que venga. Si viene, es porque tiene que venir y abre los brazos para acoger, siempre.

Te amo, mamá, nos lo pasamos muy bién los tres, ¡Siempre nos lo pasamos muy bién!"

                                                             Ernest

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