domingo, 29 de marzo de 2020

Cada adversitat... una oportunitat

Ya hace días que estamos confinados en casa... No se vale ni salir a caminar por la naturaleza, ni ir a visitar a nadie, ni caminar con alguién por la calle, ni mucho menos saludar con un abrazo a nadie... No salir de casa, ésta és la consigna.

Y estar en casa es  otro mundo. Estar en casa se convierte en el mundo. Estaba tomando el sol en la terraza y me sentía en una paz inmensa, mirando y escuchando los pájaros, contemplando el jardín, el verde tranquilo y sanador de la hierba y de los árboles tan grandes, las flores blancas que van naciendo, el silencio,  mi respirar... He sentido cómo si yo fuera todo, que mi casa siempre soy yo, esté donde esté,  mi ser, y que todo yo era una dimensión inmensa, espaciosa, llena de paz.

Qué extraña me he sentido! Cómo podía  sentirme una isla de soledad, belleza y paz aquí, conmigo, si solamente con  volver  dentro, prender la tele o mirar el móbil vuelvo de repente a formar parte de todo el frenesí de angustia, de nervios, de miedo que se expande por el mundo?

Me he sentido como espectadora de mi misma, como espectadora de un partido de ping-pong conmigo misma: ahora la pelota está en este estado de calma y paz, ahora ha saltado al otro lado y me observo en el tránsito de notícias y más notícias de alarma y miedo. Un lado y el otro, como dos dimensiones diferentes, como vivir en dos dimensiones diferentes. Tengo un pie en cada una, de un paso al otro, la vibración cambia totalmente... Mia es la decisión de decidir en cual  de ellas enfoco mi atención y mi mirada. Vivimos en las dos, sí, pero cada uno puede decidir en cual quiere vivir preferentmente.

Es bonito dejarte sentir y dejar que te llegue todo lo que te pueda llegar... Estar en casa siento que es todo un mundo y que estar conmigo, sin prisa, sin tener que responder a ningún papel preestablercido que se espera de mi desde fuera, sin otra presión que responder a aquello que mi corazón ama y quiere hacer, o no, es una oportunitadad y la quiero aprovechar.
Ernest, te siento muy cerca, te siento cómo me abrazas, cómo me ayudas a abrirme y a amarme, cómo me hablas, cómo  me envias señales.


“Mamá, estás descubriendo nuevas cosas, te das cuenta, verdad? Esta parada tan drástica, este confinamiento  está siendo una oportunidad para encontrarte plenamente en tu esencia, y, en la ausencia  de obligaciones, te permite abrir la ventana para ver llegar nuevas informaciones, que no son nada más que recuerdos que se te van abriendo. Se feliz, si eres feliz, si sientes tu felicidad interna, todo llegará fluidamente, dulcemente, gozosamente. 

Me sientes cada vez más, mamu, porque estás saliendo de tu drama personal, de tu importancia personal para ser este canal de luz que ya eres y que siempre has sido y seras, y que ahora se dirige hacia  fuera, hacia los demás, hacia  la Tierra. Qué bonita la luz que desprendes y la luz que te traspasa! Abre los brazos, abre el corazón, abre tu ser para recibir y dar, recibir y dar.

Te quiero, mamá, siempre te veo, siempre te siento, siempre te adoro.”


                         Ernest




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