Un bello camino para vaciar
Ernest, no sé cómo expresar esta vibración que siento dentro de mi, que me acerca a ti y que empieza reconociendo y aceptando el vacío que siento a veces de que no estés aquí físicamente. No sé qué estarías haciendo ahora aquí, tanto da, pero cuando me dejo hundir en este vacío es cuando me doy cuenta de nuevo que lo que tú nos diste, nos lo diste para siempre.
Todo aquello tuyo que echamos en falta: aquella alegría, aquella sencillez, aquella creatividad, aquella bondad, aquella facilidad, aquella risa, aquel compartir que llenaba cada rincón de casa i de nuestra vida... éste es el vacío que a veces añoro profundamente poder volver a vivir; este es el gran regalo que nos dejaste en casa, un regalo que nos toca vivir a nosotros, los únicos que lo podemos crear en nuestras vidas.
No es una tristeza, sino una gratitud; no es una pérdida, sino un regalo permanente de vida. Para sentir-lo, para volverlo a encontrar, a veces tengo que atravesar esta apariencia de vacío que me viene de tanto en tanto.
"Mama, el amor no tiene límites, el amor no puede vivir con pesos encima. Para crecer, para amar, para ser feliz, necesitas descargar todo aquello que pesa en tu alma. Te has liberado de muchos pesos ya, pero aún te quedan algunos, te pesan y los notas, y esto es la consciencia: darte cuenta de todo aquello que no te deja vivir para ser tú misma y elevarte.
Es bonito el camino para reconocerte y liberarte. Si no lo ves como una adversidad, si no lo ves como indeseable, se convierte en un bello camino para caminar, para vaciar y dejar espacio para recoger aquello bonito que te llama la atención: Aquella estrella caída durante la noche i que espera tu paso para ser recogida; aquel secreto que una humilde flor te susurra en la oreja cuando pasas; aquel canto inesperado de pájaro que vuela sobre ti; aquella mariposa que te avanza y se queda revoloteando ante ti... Si estás cargando muchos pesos no te puedes ni dar cuenta. Si te paras y los sueltas con la consciencia que no son tuyos, o que no te sirven para avanzar, automáticamente sentirás cómo te yergues, cómo tu columna vertebral se libera, cómo alineas tu cuerpo, cómo tu cabeza se alza y tus brazos se mueven armónicamente, cómo tu mirada se aclara, cómo tus oídos dejan de escuchar rumores inconscientes, cómo todo tú elevas tu energía....
Es bonito, mama, el camino de cada uno para liberarse de tantos pesos y pensamientos inútiles y repetitivos que no le sirven para nada más que para vivir con miedo. Y el miedo, si te paraliza, te encierra en una prisión dentro del mundo.
Por esto te digo siempre que no te sepa mal nada de lo que te llega, de ningún sentimiento, de ninguna emoción, de ningún pensamiento. Acéptalos, te dan la oportunidad de mirarlos y decidir si te los quieres continuar quedando o si los quieres liberar. El poder siempre lo tienes tú. Cuanto más consciente te hagas de este poder, más fácil te será vivir, amarte y amar. Cuanto más consciente se haga la gente de este poder más fácil les será vivir, amarse y amar. Y a partir de este cambio personal se genera el cambio de los que están a tu alrededor, el cambio de la humanidad, el cambio de la consciencia planetaria.
O sea, mama, que piensa siempre, en cada momento, que dejar ir es lo que te ayuda a caminar. Y no te cuestiones, no te machaques , porque éste es el peso más recurrente que las personas se cargan encima... Estáis aprendiendo, estáis descubriendo , sois valientes, sois muy valientes y eternamente amados. Amaros y respetaros, la humanidad necesita este amor que ha de comenzar por vosotros. Cómo podéis dar amor si no os amáis a vosotros mismos? A quién perdonaréis si no os perdonáis a vosotros mismos? Con qué energía podríais perdonar si no la utilizáis con vosotros mismos? Abrír la mente, liberaros de creencias adquiridas por los paradigmas ya vividos del miedo al pecado, del miedo al juicio externo, del miedo a vivir.
Libraros al amor, a la confianza en la vida, reflejaros en la naturaleza que siempre nos muestra la naturalidad de vivir con belleza, con confianza, con paciencia, porque todo florece cuando tiene que florecer, cuando es su momento de florecer."
Ernest

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