viernes, 9 de enero de 2026

 EL MOMENTO PERFECTO

Cuántas veces nos preguntamos cual será el mejor momento para emprender alguna cosa nueva que deseamos hacer, pero que no vemos cuando comenzarla, quizá porqué nos da un poco de miedo, quizá porque no sabemos cómo, tal vez porque sentimos que nos supera… Nacen las dudas!  Pero…

No existe nunca el mejor momento desde la mente, existe solamente el momento perfecto para cada cosa cuando se da, cuando ocurre, cuando llega. Un hijo no nace demasiado tarde ni demasiado temprano, nace en el momento justo que está preparado para nacer. Un trabajo no empieza ni termina antes o después de lo que pensamos, empieza y acaba en el momento justo que llega el cambio. Una muerte no llega demasiado temprano o demasiado tarde, llega en el momento justo que el alma decide partir. Una enfermedad nunca aparece en el peor o el mejor momento que pudiera haber sucedido, simplemente se manifiesta al exterior cuando necesita ser reconocida. Todo llega en el momento perfecto que tiene que llegar. ¿Y cómo lo podemos saber?... Pues porque está sucediendo, porque ya está aquí.

AHORA es el único momento perfecto que siempre esperamos. Ahora, todo lo que pasa ahora, es perfecto. No quiere decir que nos guste, que sea lo esperado, que nos convenga o no, simplemente ha sucedido y, si ha sucedido, es porque es el momento que debía suceder y que nosotros debíamos vivirlo.

No siempre son nuestras decisiones, ni nuestras expectativas, ni nuestros pensamientos los que dirigen nuestra vida, aunque pueda parecerlo, sino lo que viene, lo que llega, lo que aparece en nuestro día a día y que nos va a llevar muchas veces por un nuevo camino que no hubiéramos imaginado, que no sabemos cómo será, pero que bien seguro nos traerá un nuevo aprendizaje.

Cuando la vida se junta con nuestras expectativas, con nuestro sentir, con nuestro anhelo más profundo, una puerta se abre y la existencia se despliega a nuestros pies, listos para recorrerla. ¡Qué importante es escucharnos a nosotros mismos para poder descubrir nuestro verdadero sentir, el por qué estamos aquí, para qué hemos venido, qué es lo que hace vibrar nuestro ser! Aprender a escuchar nuestro corazón y tener la calma suficiente para darnos cuenta de cuando lo que hacemos, lo que decimos o lo que escuchamos nos hace sentir bien o, al contrario, nos comprime el alma.

Lo que cuesta es aceptar, lo instintivo es intentar luchar contra lo que ya es, contra algo que ya ha sucedido y no queremos que haya sucedido, y podemos llegar a despotricar de todo lo que no nos gusta o creemos que está mal, porque necesitamos desahogamos de una manera u otra. Nos sentimos felices cuando lo que llega es de nuestro agrado o responde a nuestras expectativas, y nos sentimos desgraciados cuando lo que llega nos trunca esas mismas expectativas. No queremos aceptar, no queremos ceder, no queremos ponérselo fácil a la vida.

Pero la vida somos nosotros, nosotros somos los que estamos chapoteando en el rio mientras la corriente continua su camino, y somos también nosotros los pájaros que levantan el vuelo con sus trinos. Nosotros somos los que estamos gritando y también somos el silencio más profundo y sereno. Nosotros somos todo, la risa y el llanto, la felicidad y la angustia, la guerra y la paz, la compasión y el odio, el nacimiento y la muerte, el coraje y el espanto, la creatividad y la inactividad… Nosotros somos la vida que vivimos y todo lo que nos ocurre son capítulos que venimos a vivir para descubrir el tesoro escondido que contienen.

Si la vida somos nosotros… ¿Cómo no aceptarla cuando llega el final de nuestra resistencia a negarla? No hablo de claudicar, de rendición, de victimismo. Hablo de aceptación, de abrirnos a la vida que Es con la conciencia que no estamos nunca solos, que hay un Amor infinito que sostiene nuestro ser y que vive en nosotros. Hablo de agarrar el toro por las astas, mirarlo a los ojos y hacerlo a un lado para contemplar lo que hay detrás y dar un paso adelante. Hablo de comprender que cada momento es el momento perfecto para continuar creando nuestra vida y para lo que tenga que llegar, sea del color que sea y del gusto y la textura que sea.

Estamos a la puerta de un nuevo año, llegan las intenciones y los deseos, y el mío es que cada persona encuentre su momento para ir avanzando en el conocimiento de uno mismo y de todo nuestro potencial escondido y latente. AHORA es el momento perfecto para confiar en quienes somos y en lo que nos llega, porque somos mucho más poderosos que todo lo que nos sucede y nos sucederá en este tránsito terrenal y aceptado.


 

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