viernes, 9 de enero de 2026

 ¡Y ESTO TE HACE LIBRE!

Cuando estoy conectada a mi ser me siento en otra dimensión, en otro estado; cuando me puedo sentir dentro de mí, es como estar en otro mundo en el que mis ojos solamente contemplan, en el que el verde brillante de la hierba está en mí y yo en ella y siento su suavidad, su frescor, sin necesidad de tocarla ni de abastarla con mis pobres y limitados sentidos físicos.  Es cuando estoy contigo, Ernest, y tú estás en mí, dentro, muy adentro, que todo lo de afuera se convierte en un regalo, un regalo precioso para contemplar y mirar, nada más.

¡Disfruto tanto estando contigo!

 

“Mamá, yo también disfruto estando contigo. Estos momentos son nuestros momentos, cuando el ruido para, cuando la calma se extiende, cuando el silencio se hace maestro de todo, cuando el entorno se vuelve una pintura… Ya somos.

Haz que este estado fluya cada vez que lo necesites o cuando te llegue sin esperarlo. Disfruta de cada momento y cuando la situación te arrastre, respira, no la rechaces, no la niegues, no intentes luchar contra ella. Abre los brazos y abrázala, abrázate, eres tú cogida en una telaraña sin arañas… No te muevas, no te apresures, no quieras liberarte tirando de ella con fuerza, porque lo único que conseguirás será quedar-te más pegada.

No, quietud, necesitas quietud cuando estás alterada, necesitas respirar e intentar mirarte a ti misma. Si te puedes mirar, verás tu propio ego reaccionando en una explosión de rabia, angustia, miedo, impotencia… Lo tienes que reconocer, es tu ego orgulloso que no quiere ceder, que se resiste a aflojar aunque, en el fondo, ya le empieza a saber mal haber vuelto a caer en la red desmesurada de las emociones.

Cuando te contemplas a ti misma en el ego, éste ya empieza a aflojar, a relajarse y a arrepentirse de la situación creada. Entonces, no hagas de ello un caballo de batalla, no te sientas mal ni te critiques, más bien, intenta reírte de la situación porque, al final, solo es otro patinazo más en el mar de las emociones y de los sentimientos. Si lo tomas con buen humor todo cede, la risa te libera de todas las emociones que te han enclaustrado y vuelves a reconocerte en este viajero o viajera de las estrellas en misión vital en la Tierra. No eres nada de todo esto que te traba. Eres luz, eres vida eterna, eres exploradora de amor en la Tierra, eres tú, soy yo, eres amor buscando más amor… Es solo que estás en la materia y cuesta transitarla.

No importa que haya momentos en que la densidad pese, que los pensamientos de victimismo o miedo aparezcan y nos lleven, es normal, estamos en la Tierra y venimos a vivirlos, todo esto también nos enseña y nos da la pauta de nuestro paso. Las emociones, los sentimientos, los pensamientos vienen, como las olas del mar, y vuelven atrás, una y otra vez… Y en la playa, en las rocas, en la cresta de las olas siempre quedamos nosotras, cada vez más vivas, cada vez más sabias, cada vez más liberadas en este nuestro camino de retorno.

Las cosas son, las situaciones aparecen, hay hechos que duelen, que no gustan, que no quisiéramos, pero tú eres tú, pero tú eres quién eres, estás dónde estás, sé consciente de esto. Nuestro aprendizaje va mucho más allá de nuestra experiencia en la Tierra. Nuestra mirada, cuando volvemos a nuestra esencia, no tiene nada que ver con la mirada que tenemos cuando estamos en la materia. La Tierra nos permite experimentar, nos permite descubrir quien somos y aprender a ser felices cuando podemos ir desprendiéndonos de todas las limitaciones de pensamiento, de creencias, de miradas que llevamos encima… Como hacen los árboles, que van dejando ir sus hojas una a una cuando es el momento; que no rompen, que no arrancan, que no violentan, sino que sencillamente se desprenden, dejan que su ciclo avance siguiendo su naturaleza y no intervienen, ni se resisten, ni se oponen a que todo sea como es, y que los ciclos se vayan dando hasta llegar al momento libre y gratificante de dejarse ir a la nueva dimensión, al nuevo ciclo, que se irá transformando en más vida, en una vida nueva.

Nosotros, mamá, lo sabíamos, sabíamos que nunca nos dejaríamos, que aquella intimidad, aquella profundidad, aquella inmensidad nos uniría para siempre, y esto es lo que estamos viviendo ahora y lo que nos espera cuando llegue el momento de desprendernos del vestido de nuestro cuerpo para volver a nuestro ser libre, luminoso y feliz que realmente somos todos. Y esto te hace libre”.

Y esto nos hace libres.

 


 

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