14+14
Este agosto se van a cumplir 14 años del regreso de mi
hijo a la Luz que Es y que todos somos. Será un día muy especial, porque estos
14 años doblan los años que estuvo con nosotros físicamente. Catorce más
catorce… 14+14...
Catorce en el plano físico y catorce en el plano
espiritual, vividos conjuntamente, minuto a minuto, día a día, mes a mes… No
podía imaginarme ni 15 días sin él y han pasado catorce años… Pero ninguno sin él.
“Ernest, nos has enseñado y hemos aprendido a sentirte de
otra manera, a escucharte de otra manera, a saberte de otra manera; a abrazarte
con el corazón y el alma, a hablar contigo desde este espacio absoluto que
todos tenemos en nuestro interior, este espacio silencioso y profundo donde
habita nuestro verdadero ser, esta parte sabia de nosotros que no está ligada
al ruido, al ajetreo ni al caos terrenal, donde nuestro egoísmo, nuestros
miedos, nuestros pensamientos caóticos y constantes no tienen cabida porque, en
el silencio que va llegando, se abre paso nuestra verdadera voz.
¿Cómo han podido pasar 14 años cuando parece que fue
ayer?
¿Cómo hubiéramos
podido pasar 14 años sin ti?
¿Cómo hubiéramos
podido vivir nuestra vida como la hemos vivido, si no fuera porque desde el
primer momento tú estuviste allá, invisible, pero presente?
Estabas en mí, y yo estaba en ti, sin saber lo que estaba
pasando, sin entender, sin pensar, sin ningún ego que me detuviera o me
hablara… Dentro de la soledad y el vacío más absoluto, tú, solo tú, estabas
conmigo, solamente a ti me dirigía, solamente tú me sostenías, solamente por ti
respiraba. Y por Chicho.
Tu voz en mi interior me dijo lo único que podía darme
vida:
“Mama, no llores,
todo está bien.”
Y es que, si tú estabas bien, cariño mío, si tu estabas
vivo y todo estaba bien, yo podía soportarlo todo, porque tu continuabas
existiendo de algún modo y yo sabía bien quién eras, conocía muy de cerca la
alegría que te acompañaba, tu corazón tan grande y tu amor para todos, sabía de
tus proyectos y de tu amor por la vida, por nosotros y por tus amigos, sabía,
sin saberlo, que existía un Amor increíble que te había abierto la puerta del Ser
y tú la habías cruzado.
Cuanto más creíamos en ti, más te sentíamos; cuanto más
creíamos en nuestro sentir, más nuestro corazón se ensanchaba; cuanto más
confiábamos en todo lo que vivíamos, más la vida nos enseñaba a amar y a
avanzar sin miedo.”
Yo sentía profundamente que el amor que habíamos vivido y
continuábamos viviendo con Ernest sería el motor de nuestra vida, el aliento
que nos respiraba, el camino que nos esperaba. Soñaba que llegaría un día que
cuando la gente me mirara a los ojos vieran en ellos el brillo del amor
infinito de Ernest en mí, su alegría en mí, su pasión por la vida en mí.
En estos 14+14 nuestra vida, paso a paso, se ha vuelto
inmensa, preciosa, llena de luz y de amor que compartimos con todas las grandes
personas que hemos conocido y continuamos conociendo. Nuestra vida habla por
nosotros tres, nuestros actos, el amor y la gratitud que sale de nosotros y
llega a nosotros, el amor con el que creamos nuestro día a día, la dicha de
saber que nunca estamos solos, que hay un amor infinito que nos sostiene y nos
abraza, que la vida en la Tierra es un abrir y cerrar de ojos para aprender
cada vez más sobre el Amor y que nos volvemos a reencontrar con nuestros seres
amados al salir de ella… Todo esto, y lo que tenga que llegar, nos lo ha
enseñado Ernest con su vida aquí y su Vida Aquí, no hay tiempo, no hay
distancia, solamente un Ahora sin fin.
Este año viviremos su día de nacimiento y su transcendencia
de este mundo desde Perú, la tierra que tanto amaba, la tierra de su papá y
también mía. Será especial, será importante, será emotivo. Aunque parezca que
se va a cerrar un círculo no será así, porque el círculo se transforma en
espiral y ahí continuaremos aprendiendo, abriéndonos a nuestro verdadero ser y
abrazando esta Vida que continua y que no tiene final, que se abre siempre ante
nosotros más allá de nuestra mirada pequeña, de nuestras creencias, de
nuestros miedos y de todo el griterío de
este mundo que tan solo es un puntito minúsculo en el Universo.
Preparemos las maletas, pues, porque nos vamos todos a
Perú. De alguna manera, nos vamos todos a Perú.
Maria Dolors Beltran Boixadera
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