sábado, 31 de marzo de 2018

Diálogo

Hoy he pensado en el regalo de mi vida, en el regalo de nuestra vida, Ernest y Chicho, de la vida que hemos vivido: feliz, alegre, risueña, creativa, amorosa, divertida, juguetona. Sin miedo, sin dolor, sin enfermedad. Feliz de una punta a otra, desde el principio al final. Esto es un regalo inmenso, incalculable. Es un diamante de Luz y de Fuerza. Y este regalo lo llevamos dentro, Ernest.

Dijiste que te hiciera hablar, cariño. ¿Qué me quieres decir? 


"Mamá, ante todo quiero decirte que te amo. Esto debes sentirlo igual que lo sentías cuando estaba aquí.
Después, quiero decirte que te eleves. Que te eleves con tus alas internas y que te desvincules un poco de las emociones terrenales cuando éstas te duelan. Contémplalas desde arriba, desde la lejanía. Mira cuántas hormigas, mamá! Y todas tienen una tarea que hacer, todas andan su camino de acuerdo a su instinto y naturaleza.



No suele pasar así, tan facilmente, ¿verdad? Hay, como tú dices, mucho miedo en la Tierra. El miedo paraliza, atrapa, ahoga, cierra. El miedo no deja vivir. Se alimenta y crece con el miedo del uno y del otro. Se convierte en una nube inmensa, invisible pero palpable. No deja respirar, no deja ver el cielo azul, no deja expandir la luz. Por esta razón, nuestro paso por aquí; éste es el motivo de nuestro paso por aquí, el paso de tantos seres de luz potentes que vienen a diluir el miedo. Como nosotros, mamá. Diluir el miedo con el amor; diluir el miedo con la luz, con la confianza, con el sentir, con el juego, con la creación.

Suspiras, mamá, añoras, es normal. Es una pequeña parte de ti, necesaria para sentir el beneficio y la fuerza del amor que todo lo puede. ¿Cómo podrías encender la luz en medio de la claridad del sol? ¿Cómo podrías sentir la alegría si no conocieras la tristeza? ¿Cómo podrías aprender de la vida sin aprender de la muerte?
Con la luz del Amor todo es amor. Con la luz del amor todos los colores son luz. Mamá, es bonito este camino que andamos, que todas las personas están andando en su paso por la Tierra. Acepta tu sentir, acepta y ama este suspiro que mi ausencia física te hace salir, acepta la inspiración y la fuerza de tu corazón que tienen el mismo valor y que se encaminan al mismo objetivo: amar y ser feliz.

Mama, ¡ahora ya sientes tanto que nos volveremos a reunir en el misto estado del ser! Sé feliz y abre los brazos, la mirada, la sonrisa y el corazón a cualquier sentimiento y emoción que te llegue: ello hace tus días más plenos, más ricos... te dan la dimensión de todo lo que eres, de todo lo que vives. Eres inmensa, mamá, al igual que todos los seres humanos de la Tierra, sólo que no os reconocéis. Juzgáis tanto, queréis tanto ser lo que no sois que os perdéis. Lo más bonito es que, tarde o temprano os volvéis a encontrar con vosotros mismos y después con nosotros, que nunca estamos lejos.

Mamá, quiérete mucho. Amándote a ti me amas también a mí, porque yo estoy dentro de ti, yo estoy allà dónde mires, yo estoy delante y detrás de todos tus sentimientos. Yo soy tú y tú eres yo. Y todos somos Amor.

Sin el hacer de cada hormiga, el nido no podría funcionar como tiene que funcionar para expandirse y convertirse en la casa de todos."


Ernest, te siento y me quedo sorprendida, te escucho y miro por la ventana y mi corazón siente paz y siente calma. Me quedaría aquí contigo, sin decir nada, sólo sintiéndote, sólo sintiéndome.


"Así es, mamá. Esta certeza de sentirnos, de sabernos, sin ninguna necesidad de decir ni hacer nada. Estamos juntos, siénteme."


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