NUESTRO HIJO INVISIBLE
El día de la madre estaba abrazando a Chicho y mis ojos leyeron por inercia el título de un cuento que estaba encima del sofá: "El hilo invisible", pero lo que to leí fué: "El hijo invisible", se lo comenté a Chicho y él me contestó: "El más visible".
Se me abrió el corazón de repente, porque es así: el hijo más visible és el invisible, el que no se ve y que está en todas partes, el que ves a todas horas, el que sientes en cualquier lugar, el que vives contínuamente en cada momento, el eterno, el que nunca falla, el que siempre está a punto para mi y en mi, el que ya ha traspasado el hilo de la necesidad para transformarse en aliento de Existencia, el que existe sin envoltorio alguno, sin medida, el que vive en nosotros y nosotros con él, el que no teme nada porque ya no tiene cuerpo y solamente, y sobretodo, es VIDA sin límites, sin pesos, sin ataduras externas ni internas.
Éste es nuestro hijo, nuestra hija invisible: los más visibles de todos.
Celebremos el infinito privilegio de ser MADRES de estos hijos "invisibles" que nos han llenado la vida para siempre hasta que nos volvamos a reencontrar.
Gracias también a todas las madres que ya han regresado a la Luz desde donde nos continúan cuidando y amando... Y felicidades a todas las madres que amáis y cuidais a vuestros hijos e hijas aquí y ahora: Aprovechar y disfrutar de este regalo a cada momento.

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