viernes, 20 de marzo de 2026

 ESTOY DE EXCURSIÓN

Estoy de excursión aquí, en la Tierra, recreando un personaje que he elegido representar desde que nací, con el nombre que me dieron mis padres.

Estoy de excursión aquí, cuando ahora sé que no soy de aquí, que no soy este cuerpo, que no soy este personaje, que soy espíritu que está de paso y que siento nostalgia de regresar al deseo de libertad que siempre he sentido dentro de mí. Aquel anhelo de volar más allá de todo, bien arriba, planeando por encima de los líos mentales, los miedos y las preocupaciones terrenales que nos hacen esclavos del mundo.

Estoy aquí y sé que estoy de paso, que un día me desharé de este cuerpo y del peso que este cuerpo carga, me elevaré y retornaré a mi esencia de luz, libre, amorosa y sabia, para reunirme con los seres amados que me han precedido, que me esperan, que me velan y me acompañan… ¡Qué felicidad! ¡Qué liberación! ¡Qué estado de dicha increíble! Ernest, papa, mama, Àlvar… ¡será precioso! Ya sé que no soy capaz de abastar con esta mente terrenal nada de lo que será… Pero siento su perfume, intuyo su música lejana y la respiro.

Estoy aquí y vosotros estáis allá, que es también aquí. Sé que me veis, que me sentís, que me sonreís, ¡Y veis todo lo de aquí tan pequeño! ¡Tan ínfimo!

Estoy aquí, no sé hasta cuando, pero después será como un suspiro y me veré, me reconoceré y seré yo. No el yo pequeño, sino el Yo inmenso que sonreirá y amará profundamente este personaje que estoy creando ahora cada día, a cada momento, y que poco a poco se va liberando de tanto lastre.

Sí, soy yo y ya vengo, ya estoy viniendo.

Mientras llega mi momento estoy aquí, en la Tierra, inmersa en esta materia que he elegido venir a vivir con unos nuevos aprendizajes que también he aceptado. La vida en la Tierra es como un juego que hemos venido a jugar, un recorrido desde la venida hasta el regreso, un juego de amor disfrazado con muchas apariencias, con muchos vestidos diferentes, con muchos enigmas y con la peculiaridad más grande: No saber que es un juego. Cuando llegamos aquí olvidamos nuestro origen, olvidamos quienes somos realmente y olvidamos que estamos jugando a un juego, aunque los niños pequeños lo recuerdan muy bien durante un tiempo precioso. 
Ernest me lo explicó así cuando ya había transcendido:

* “Tienes que ser consciente que estás viviendo y experimentando un juego en un tablero de pistas, en un gran puzle que continuamente se amplia y en el que las diferentes piezas se van acoplando y van dando forma a la vida, a la comprensión, al amor. Mamu, es un juego. No un juego cruel, sino un juego de amor. Las pruebas te las has marcado tú misma antes de venir, los personajes que aparecen en él, ya sean compañeros o antagonistas, los has elegido tú; las situaciones las has diseñado tú y has aceptado las normas del juego: no recordar quién eres, no recordar que es un juego para así ser capaz realmente de recorrer el camino que te has marcado con el objetivo de acabarlo con los tesoros encontrados y rescatados. Tú has elegido el día de venir y el día de volver. El recorrido es libre, puedes hacerlo tan amplio o tan directo como quieras. Tienes la libertad de equivocarte, de coger curvas o atajos, de encontrarte con muros de contención y trampas, o paraísos donde soñar y relajarte, y tienes que tener en cuenta los arrecifes que tus compañeros de juego pueden poner también en sus vidas… Siempre tienes dentro de ti la chispa de tu esencia, de tu alma que te habla, te guía y te llama, pero libre es tu elección de escucharla o no.

Cuando acabas el juego regresas a casa, feliz de volver, de recordar. Entonces miras como has realizado tu juego, ves y recreas todo aquello que has hecho y recoges los tesoros. Si hay pocos o muchos no importa, recoges todo el amor que has descubierto y ganado, porque el juego puedes hacerlo tantas veces como necesites o como eliges, tu evolución siempre es tuya. Cuanto más avanzas, cada vez te cuesta menos en la Tierra de escuchar tu alma y, cuando la sientes, ya no la puedes ignorar.  Y el mundo real, o sea, el espiritual, se empieza a dejar notar en la Tierra y el juego se transforma, es como jugar a dos juegos a la vez, el terrenal y el espiritual, solo que éste último va iluminando al otro y empieza a darle una perspectiva que lo hace más respirable, más divertido, menos limitador.

Vuestra evolución, papás, como la mía aquí, con todo lo que he vivido en la Tierra con vosotros, con todo lo que me habéis hecho crecer con vuestros descubrimientos y con vuestra abertura, continuará y se hará inmensa. ¿Te imaginas, mamá, cuando nos reencontremos aquí, lejos de toda limitación?”

Estoy de excursión en la Tierra y, mientras esté aquí, amo y amaré este juego que me ofrece todas las posibilidades para reconocer quién soy detrás de mi personaje y descubrir el amor que se esconde tras cada situación.

*(extracto del libro “Mama, estoy aquí”)


 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario